Un cuarto oscuro en una esquina de un pueblo frío. Afuera motos y camiones, transeúntes y ciclistas. Como no puedo escribir sobre el amor, pues el enamoramiento me fue arrebatado, o yo misma lo enterré en la profundidad de las ilusiones; entonces como no puedo escribir sobre el amor.... escribo sobre la muerte. Una ilusión igualmente encantadora y abrumadora.
Poeta que se respete escribe sobre la muerte. Santa Teresita concebía la muerte como ese placer de irse de aquí y Quevedo lo concibe como un dejar el cuerpo mientras el sentido y el amor continúa.
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