miércoles, 27 de marzo de 2013

Cuando hay sentimientos fuertes, anquilosados entre las brumas de la oscuridad, entre miles pensamientos futiles, segundos, ruidos y teorías. Allí siempre habita la luz, razón, existencia trágicamente cuerda, de miles de posibilidades. Gemidos incandencentes, becerros hambrientos, necrocidad de la energía, el tiempo desfibrilado, estático y magnético.
Estado del ser, enigmático, asombrado, imposibilitado.
Sólo lo social le devolverá sus manos, las refracciones que dinamizan pensamientos, situaciones, necesitamos de la sinergia, de la coicidencia y de la alegría.

Juega, juega.